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martes, 28 de julio de 2009

LA LLEGADA

Capitulo II

Luego de casi escapar de mi casa ya que estuve una larga parte del día haciendo quehaceres.

Salí de mi casa, camine hacia la parada de autobuses, todo a mi alrededor estaba desolado. Me senté y espere un rato, cuando de pronto veo un lindo perrito, a medida de que se va acercando me parece cada menos lindo pues, ¡Me ladraba y me gruñía!

Como pude corrí y recordé mi suerte al haber escogido tacones de 10 centímetros para la ocasión.

El condenado animalito logro arrancar un parte de mi pantalón antes de que pudiera abordar el autobús. Para mi desgracia lo aborde tan rápido que olvide notar a dirección de la ruta que llevaba el bus y en vez de eso lo aborde tranquilamente y disfrute del paseo.

Dado a que mi grado de concentración en todo es prácticamente nulo, supongo que es un defecto de familia…pues mi padre, según cuenta mi madre me olvido en innumerables ocasiones en supermercados, talleres y carnicerías cuando apenas tenia meses de nacida. Lo que si es cierto es que mi mente puede distraerse y dejarse llevar por cosas incircunstanciales. Lo que quizá explique tanta torpeza…Cuando por fin decidí regresar mi mente de la luna y reunirme con los humanos, note que para completar el mal día, la ruta había tomado una dirección extraña, en un lugar desierto y muy raro el cual no identificaba.

Me arme de valor y decidí pedirle información al chofer.

Con una voz baja y entrecortada le dije: Señor disculpe, ¿Dónde estamos?

El hombre rio con descaro y con un agrio tono de burla me respondió en voz alta: ¿Estas Perdida?

No supe si era conveniente aplicar el sarcasmo en este caso, pero sentía las ganas para responder a sus tontas burlas. Aunque decidí luego no hacerlo y amablemente le dije: Si, y por favor, aquí me bajo.

Al bajar a toda prisa, escondiendo mi vergüenza y examinado el lugar en donde el conductor me había dejado, sin dame cuenta di un paso en falso a la acera y metí el pie en un charco, el agua estaba fría y algo sucia y sentí un poco de asco por mi pie, pero como pude me seque y camine viendo hacia todas direcciones y tratando de reconocer el lugar.

No podía saber en que lugar estaba, no había letreros que identificaran el lugar, no había casas en donde pudiera preguntar, solo había una larga y sin fin carretera y unos pocos árboles que no daban ningún tipo de sombra en este caluroso y soleado día.

Me detuve a pensar a donde debería caminar, si seguir la dirección en donde iba el bus o seguir la contraria hasta conseguir algo. Camine sin ninguna dirección pero en un par de minutos no había pasado ningún carro, y al darme cuenta de eso y de mi situación, sola y en quien sabe donde, sentí ansiedad.

Agradecí por primera vez, al ver un bus que venia hacia mi dirección, yo quería irme así que lo abordé, nuevamente sin fijarme para donde iba ni nada, solo quería salir de ese lugar. Y al final lo lamente, en el pequeño microbús no había un puesto disponible donde pudiera sentarme...Tampoco es que lo haría, puesto que no quería ni pisarlo. Así que me quede parada sujetándome del un tubo, pero para empeorar el panorama, eso era lo de menos, empecé a sentir un olor que era repugnante, era algo como a queso rancio y sudoración. Habían gallinas y cerdos, bueno eso era solo lo que podía ver al final, ya que los sujetaba un señora de edad.

Al fin, luego de unos minutos en esa pesadilla y respirando solo lo necesario para no provocarme un desmayo, mire por la ventana y logre distinguir un lugar conocido, demasiado conocido y baje aliviada al respirar aire fresco. Rápidamente camine a tomar un carro de pasajeros y llegar finalmente a mi destino viva, pero con mi pantalón roto, un pie sucio, oliendo a queso rancio y lo más importante con tres horas después de la hora pautada.

¿Podría ser peor?..

Toque la puerta de la casa de Eliana, después del segundo toque su madre salió, una persona de lentes, pequeña y algo obesa, me recibió con una sonrisa y se la devolví.

- ¿como esta señora? – le dije muy cordialmente – ¿se encuentra Eliana? –

Se puso pensativa – bien hija, pero los chicos se cansaron de esperarte y se fueron-

No, no porque. ¿Y ahora que haría? – ¿Sabe para donde salieron? – le pregunte con una esperanza que me dijera que es un lugar cerca, ella se apoyo en la puerta, quizás pensando como explicarme al lugar donde fueron.

Ella me Respondió- Ellos están en la plaza que esta dos cuadras hacia abajo – me dijo señalando la esquina en donde debería ir y bajar.

Bueno, ¿Que mas me quedaba?… Solo ir y buscar a mis amigos, pero no podía llamarlos, porque no tenia salgo en el celular para que me explicaran mejor en que lugar exacto de esa plaza estaban.

Cuando baje la primera cuadra tropecé con una piedra y se rompió mi tacón. ¡Lo que me faltaba! – Exclame- y algo Fastidiada dije: ¿Habrá algo peor? Seguí preguntándome…aunque creo que debería dejar de hacerlo porque he comenzado a pensar que cuando todo esta mal, puede ir mucho peor. En ese mismo momento pasaron dos niños pequeños, calculo que unos 8 años aproximadamente, ellos iban en patinetas y me estamparon contra el piso.

Y si, si podía pasar algo peor…

Pero al caer en el piso no era tan duro, así que mire en donde había caído y había un chico al cual aplastaba con mi cuerpo…Bueno, ¡Para algo sirvió el chico! Su mama que estaba junto a mi comenzó a golpearme con su cartera y a decir malas palabras. Salí corriendo de ese lugar. La gente al verme correr se reía puesto que estaba cajeando de un pie. No le di importancia pues, me daba igual lo que pensaran, ya que no los conocía.

Al final, a lo lejos. Vi un auto plateado muy conocido para mi y cerca de el un grupo de muchachos, habían dos muchachas y tres muchachos, de inmediato, supe que eran ellos, ya que Ángel, el dueño de el auto es mi amigo de hace muchos años… Es una persona muy sarcástica y chistosa, siempre me hacen reír sus ocurrencias, siempre y cuando esas ocurrencias no atenten contra mi persona. A veces es un poco obstinado, pero buen chico y su gran amor es su auto…Por eso puedo decir con toda seguridad que esos son mis amigos...Mientras me iba acercando trate de peinar un poco mi cabello. Cada vez mas cerca, pude distinguirlos perfectamente, eran ellos… estaba Eliana junto a Vía, ellas son dos personas muy particulares, aunque jóvenes pienso en ellas como personas muy lógicas, correctas y sabias…

También estaba Rafa y Joshua junto a Ángel y el auto…Estaban en dos círculos de conversación, los chicos y las chicas…sonreí al verlos y ellos se reían, cuando me di cuenta que no se reían conmigo, sino de mi. Bueno no podría culparlos, había sido un día horrible y debía parecer un espantapájaros.

Misión cumplida, ¡Estoy con ellos!!


1 comentarios:

Pamela Brito dijo...

Hey muy bueno...jejeje...Pantalon Roto...jajaja...Sigue adelante con la historia muy bien relatada..;)...

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